La peculiar manera de informar sobre una millonaria compra de equipos aeronáuticos

Con honestidad debemos manifestar nuestra ingenuidad, cuando consideramos una ridiculez que para la reciente entrega de dieciocho micrófonos a los controladores aéreos fuera necesario realizar una ceremonia encabezada por el director general del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC).

Sin embargo es necesario recordar la frase popularizada por ese maestro de la política y la dignidad, el Profesor Juan Bosch, cuando de manera reiterada parafraseaba a José Martí afirmando que “En la política hay cosas que se ven y cosas que no se ven. A veces las que no se ven son más importantes que las que se ven”.

Y aunque no vamos a hablar de política, tal parece que en la nota de prensa del IDAC donde se informaba sobre la entrega de estos micrófonos, dejamos de ver lo más importante, que es el anuncio del inicio de los trabajos para la instalación de un nuevo centro de control radar.

En tal sentido, no deja de extrañar que sólo sea en los párrafos 6, 7, y 8 de la citada nota informativa que de forma muy escueta se mencione lo relativo a la construcción de ese centro de control radar. De manera concreta, lo único que se dice es que fue autorizado por el Decreto No. 271-12, emitido por el presidente Leonel Fernández.

Las siguientes interrogantes quedan en el aire: el costo, si se hizo licitación pública nacional o internacional, tiempo de ejecución, la empresa a quien se le adjudicó la obra, los estudios de factibilidad que justificaran esa inversión; entre otras.

De manera particular, queremos otorgar el beneficio de la duda a las autoridades del IDAC, y asumir que pensando en el bien común esta compra, que presumimos conlleva una inversión de varios millones de dólares, se hizo utilizando el Servicio de Compras de la Aviación Civil (CAPS) implementado en el año 1974 por la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI); entidad tan citada por el IDAC en supuestos reconocimientos de nuestro país como una de las grandes potencias aeronáuticas del mundo.

Penoso sería pensar que se acudiese a un subterfugio legal que permite evadir las licitaciones, y que en cierto modo desnaturaliza el espírtu de la Ley 340-06 sobre Compras y Contrataciones de Bienes, Servicios, Obras y Concesiones del Estado Dominicano, en el Artículo que citamos a continuación de su Reglamento No. 490-07:

“ARTÍCULO 3. Las empresas públicas financieras y no financieras y las instituciones descentralizadas autónomas y financieras podrán eximirse en forma parcial de los requerimientos de la Ley 340-06 y de este Reglamento, en aquellos casos en que la adquisición de insumos, materiales y repuestos sean de características especiales que no permitan la aplicación de esta normativa en su totalidad, previa fundamentación por escrito en el expediente y aprobación por la máxima autoridad de la institución. No serán eximibles los requerimientos de publicidad de los procedimientos establecidos en la ley y en este reglamento, por lo que, aún los casos de contrataciones especiales deberán ser difundidos a través del Portal de la Dirección General de Contrataciones Públicas, el Portal de la entidad contratante y en los periódicos cuando correspondiere.”

Sí es acogiéndose a esta última normativa, que expliquen. A final de cuentas es dinero de todos los dominicanos, sin importar condición social, intelectual, profesional, o filiación política.


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